Comer ajo por la noche: beneficios reales, riesgos y qué dice la ciencia

Qué pasa si me como un ajo crudo todos los días? – El Financiero

El ajo contiene compuestos bioactivos y puede formar parte de una dieta saludable, pero comerlo antes de dormir no produce beneficios especiales ni curas rápidas.

El ajo (Allium sativum) se utiliza desde hace siglos tanto en la cocina como en remedios tradicionales. En redes sociales es frecuente encontrar publicaciones que recomiendan comer un diente de ajo antes de acostarse, solo o mezclado con miel y sal, atribuyéndole efectos sobre la circulación, las defensas, el colesterol, la presión arterial e incluso el rendimiento físico.

La ciencia sí ha estudiado extensamente el ajo, pero los resultados son bastante más moderados. Algunos preparados de ajo pueden producir pequeñas reducciones del colesterol o de la presión arterial en determinadas personas, pero no hay evidencia de que consumir ajo específicamente por la noche tenga un efecto superior a comerlo durante el resto del día.

Además, el ajo crudo puede provocar acidez, molestias estomacales y gases, por lo que comerlo justo antes de acostarse puede resultar contraproducente para algunas personas.

¿Qué contiene el ajo?

Cuando el ajo se corta, tritura o machaca se producen distintos compuestos azufrados. Entre ellos se encuentra la alicina, una sustancia que ha despertado gran interés científico.

Esto no significa que un diente de ajo funcione como medicamento. La cantidad y disponibilidad de estos compuestos puede cambiar dependiendo de si el ajo está crudo, cocinado, envejecido o convertido en suplemento.

El National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH), perteneciente a los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, señala que una cantidad considerable de investigación se ha centrado en los posibles efectos del ajo sobre el colesterol y otros factores cardiovasculares.

¿Comer ajo antes de dormir tiene alguna ventaja especial?

Hasta el momento no se ha establecido un beneficio clínico específico por consumir ajo justo antes de acostarse.

Los estudios que han encontrado determinados efectos suelen investigar suplementos o preparaciones de ajo durante semanas o meses. No demuestran que tomar un diente a las 10 de la noche produzca resultados diferentes a incorporarlo en el almuerzo o la cena.

Por tanto, el horario puede elegirse según la tolerancia y las preferencias personales.

Para algunas personas, de hecho, la noche puede ser el peor momento.

El NCCIH indica que el ajo puede provocar acidez, malestar estomacal, dolor abdominal, gases y náuseas, especialmente cuando se consume crudo.

¿Puede ayudar con el colesterol?

Aquí sí existe cierta evidencia, aunque el efecto no debe exagerarse.

El NCCIH señala que los suplementos de ajo pueden reducir modestamente el colesterol total y el colesterol LDL en algunas personas que presentan niveles elevados.

Otra revisión citada por esta institución encontró que determinados suplementos de ajo utilizados durante más de dos meses podían reducir el colesterol, pero su efecto era modesto en comparación con el de los medicamentos para reducir el colesterol.

Esto no significa que una persona que toma medicamentos para el colesterol pueda reemplazarlos con ajo.

Tampoco significa que comer un diente de ajo una noche vaya a reducir el colesterol al día siguiente.

Los cambios observados en estudios se evaluaron después de periodos prolongados.

¿Puede bajar la presión arterial?

Algunos estudios sugieren un pequeño efecto.

El NCCIH señala que determinadas preparaciones de ajo pueden disminuir modestamente la presión arterial en personas con hipertensión, aunque buena parte de la evidencia procede de estudios pequeños o con limitaciones metodológicas.

Una revisión de ensayos clínicos también encontró reducciones de la presión arterial entre algunas personas hipertensas que utilizaron preparaciones de ajo.

Sin embargo, el NCCIH recalca que ningún suplemento estudiado ha demostrado efectos comparables a los medicamentos utilizados para tratar la hipertensión.

Por eso el ajo puede considerarse un alimento dentro de una dieta saludable, pero no un sustituto del tratamiento antihipertensivo.

¿Fortalece el sistema inmunitario?

Esta es otra afirmación muy popular.

Aunque el ajo contiene compuestos interesantes desde el punto de vista biológico, la evidencia clínica para prevenir resfriados o fortalecer de forma importante las defensas sigue siendo limitada.

El NCCIH señala que existen muy pocos estudios y que una revisión encontró evidencia insuficiente para establecer que el ajo prevenga o trate de forma fiable el resfriado común.

Por tanto, no es correcto presentar un diente de ajo nocturno como un “refuerzo inmunológico garantizado”.

¿Ajo con miel?

La miel y el ajo pueden utilizarse juntos como alimentos, pero mezclarlos no crea un medicamento nuevo.

La miel posee usos tradicionales y determinados estudios han observado que puede ayudar a reducir la tos en algunos niños mayores de un año con infecciones respiratorias. Esto no significa que una mezcla de miel y ajo prevenga enfermedades ni que sea necesario tomarla todas las noches.

La miel tampoco debe administrarse a bebés menores de 12 meses debido al riesgo de botulismo infantil.

Además, añadir miel aumenta el contenido de azúcares de la preparación, algo que puede importar a personas que necesitan controlar su consumo de carbohidratos.

¿Y ajo con sal?

Añadir sal tampoco potencia las propiedades del ajo.

De hecho, utilizar grandes cantidades de sal de manera habitual no resulta recomendable, especialmente para personas con hipertensión.

No existe ninguna razón científica para cubrir un diente de ajo con sal antes de dormir con la expectativa de obtener beneficios adicionales.

Una manera sencilla de consumir ajo

No hace falta preparar una receta complicada.

Puedes utilizar un diente pequeño de ajo, picarlo o machacarlo y añadirlo a una comida durante el día o en la cena.

Puede incorporarse a:

  • Vegetales salteados.
  • Sopas y guisos.
  • Salsa de tomate casera.
  • Ensaladas.
  • Legumbres.
  • Pescado o carnes.
  • Aderezos con aceite de oliva.

Si el ajo crudo produce ardor, reflujo o molestias gastrointestinales, utilizarlo cocinado suele resultar más fácil de tolerar.

No existe una dosis universal de ajo fresco que una persona necesite consumir diariamente para obtener beneficios médicos.

¿Qué ocurre si tienes reflujo?

Aquí conviene prestar especial atención al horario.

El NIDDK recomienda que las personas con reflujo gastroesofágico que presentan síntomas nocturnos eviten comer durante las tres horas anteriores a acostarse.

Además, el ajo crudo puede producir acidez en algunas personas.

Por eso alguien con reflujo, ardor o regurgitación puede sentirse peor si come ajo crudo inmediatamente antes de dormir.

En ese caso es más razonable utilizar pequeñas cantidades dentro de comidas anteriores y observar la tolerancia individual.

Precaución con los suplementos de ajo

Comer ajo normalmente utilizado como alimento es seguro para la mayoría de las personas.

Los suplementos concentrados son diferentes.

El NCCIH advierte que los suplementos de ajo pueden aumentar el riesgo de sangrado. La precaución es especialmente importante en personas que utilizan anticoagulantes, aspirina u otros medicamentos que afectan la coagulación.

También es importante comunicar su consumo antes de una cirugía.

Las cantidades de ajo mayores que las habituales en alimentos tampoco tienen la misma información de seguridad durante el embarazo y la lactancia.

Más ajo no significa más beneficio

Uno de los errores más frecuentes en recetas naturales es pensar que, si una pequeña cantidad puede resultar saludable, una cantidad mucho mayor debe ser todavía mejor.

No necesariamente.

Mucho ajo crudo puede producir náuseas, dolor abdominal, gases, acidez y diarrea.

Tampoco es recomendable aplicar ajo crudo directamente sobre la piel como supuesto remedio. El NCCIH advierte que puede provocar irritación intensa e incluso quemaduras químicas.

Lo que realmente importa para la salud cardiovascular

El ajo puede complementar una alimentación saludable, pero los resultados más importantes dependen del conjunto de hábitos.

Mantener actividad física regular, evitar fumar, controlar el peso, moderar el sodio, consumir verduras, frutas, legumbres y cereales integrales y seguir los tratamientos prescritos tiene mucha más relevancia que el momento exacto en que se consume un diente de ajo.

Ningún alimento aislado compensa una dieta desequilibrada o sustituye el tratamiento de hipertensión, colesterol elevado o diabetes.

Preguntas frecuentes

¿Es bueno comer ajo crudo todas las noches?

Puede consumirse como alimento si se tolera bien, pero no existe evidencia de que tomarlo todas las noches proporcione un beneficio especial.

¿El ajo antes de dormir ayuda a dormir mejor?

No existe evidencia clínica sólida que demuestre que comer ajo antes de acostarse mejore el sueño.

¿El ajo baja el colesterol?

Algunos preparados de ajo han mostrado reducciones pequeñas del colesterol en estudios, especialmente después de varias semanas o meses. No sustituye los medicamentos indicados para el colesterol.

¿El ajo ayuda con la presión arterial?

Determinadas preparaciones pueden producir una reducción modesta en algunas personas con hipertensión, pero la evidencia es limitada y el efecto es mucho menor que el de los medicamentos antihipertensivos.

¿Puedo comer ajo si tomo anticoagulantes?

El ajo utilizado normalmente como alimento suele ser diferente de un suplemento concentrado. Si se utilizan suplementos de ajo junto con anticoagulantes o aspirina, debe consultarse al profesional de salud debido al posible aumento del riesgo de sangrado.

¿Es mejor comer ajo crudo o cocido?

Ambas formas pueden formar parte de la alimentación. El ajo crudo conserva determinados compuestos, pero también produce más molestias gastrointestinales en algunas personas. Cocinarlo puede facilitar su tolerancia.

Conclusión

El ajo es un alimento interesante y puede formar parte de una dieta saludable. Algunos estudios sugieren efectos modestos sobre el colesterol y la presión arterial, principalmente con preparaciones utilizadas durante semanas o meses.

Lo que no está demostrado es que comer un diente de ajo justo antes de dormir produzca beneficios especiales, limpie el organismo, fortalezca inmediatamente las defensas o actúe como tratamiento para enfermedades.

Si causa acidez o malestar digestivo, especialmente por la noche, no existe ninguna ventaja en obligarse a tomarlo antes de acostarse.

También puedes relacionar este contenido con “alimentos que ayudan a cuidar el corazón”, “cómo reducir el sodio en la alimentación” y “hábitos que ayudan a controlar el colesterol”.

Para acompañar el artículo puede utilizarse una fotografía propia o con licencia de dientes de ajo sobre una tabla de cocina, acompañados de aceite de oliva y hierbas. ALT: “Ajo fresco y sus beneficios reales dentro de una alimentación saludable”.

Aviso de responsabilidad

Este contenido es informativo y no sustituye una evaluación médica. El ajo no debe utilizarse para reemplazar medicamentos contra la hipertensión, colesterol, diabetes u otras enfermedades. Consulta con un profesional antes de utilizar suplementos de ajo si tomas anticoagulantes, aspirina u otros medicamentos.

Fuentes consultadas

National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH) — Garlic: Usefulness and Safety
Información oficial de los NIH sobre beneficios estudiados, efectos adversos e interacciones del ajo.
Consultar NCCIH sobre el ajo

NCCIH — High Cholesterol and Natural Products
Resume la evidencia disponible sobre ajo y colesterol y compara su efecto con el de tratamientos médicos.
Consultar NCCIH sobre ajo y colesterol

NCCIH — Complementary Health Approaches for Hypertension
Revisa la evidencia disponible sobre preparaciones de ajo y presión arterial.
Consultar NCCIH sobre ajo e hipertensión

NIDDK — Alimentación y reflujo gastroesofágico
Explica por qué las personas con síntomas nocturnos pueden beneficiarse de evitar alimentos durante las tres horas previas a acostarse.
Consultar NIDDK sobre alimentación y reflujo

NCCIH — El resfriado común y el ajo
Revisión de la evidencia clínica disponible sobre ajo para prevenir o tratar resfriados.
Consultar NCCIH sobre ajo y resfriado común

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