Falta de energía después de los 60: por qué la fuerza de las piernas importa y qué comer

Cómo recuperar la energía después de los 60: 7 hábitos contra el cansancio  que no se va con descansar - Tua Saude

Después de los 60 años, conservar músculo y fuerza en las piernas es clave para mantener movilidad e independencia. Proteína adecuada y ejercicio son fundamentales.

Sentirse con menos energía al cumplir 60, 70 u 80 años no significa necesariamente que “la energía venga de las piernas”, como aseguran algunas publicaciones virales. El cansancio puede tener muchas causas, desde dormir mal y comer insuficientemente hasta anemia, problemas tiroideos, diabetes, enfermedades cardíacas o determinados medicamentos.

Sin embargo, existe una parte verdadera detrás del mensaje: con la edad podemos perder masa y fuerza muscular, especialmente si permanecemos inactivos. Las piernas contienen algunos de los grupos musculares más grandes del cuerpo y son esenciales para caminar, levantarnos de una silla, subir escaleras y mantener el equilibrio.

Por eso, mantenerlas fuertes puede marcar una diferencia enorme en la calidad de vida durante el envejecimiento.

Lo que realmente ocurre con los músculos al envejecer

La pérdida progresiva de masa, fuerza y funcionamiento muscular asociada al envejecimiento puede llegar a convertirse en una condición llamada sarcopenia.

El National Institute on Aging explica que el movimiento y el ejercicio pueden ayudar a proteger frente a la pérdida de masa, fuerza y función muscular relacionada con la edad. Mantener unos músculos funcionales también contribuye a disminuir el riesgo de caídas y lesiones.

Esto explica por qué una persona mayor que pierde fuerza en las piernas puede comenzar a notar actividades que antes eran fáciles como mucho más exigentes.

Por ejemplo:

  • Levantarse de una silla sin utilizar las manos.
  • Subir algunos escalones.
  • Caminar varias cuadras.
  • Cargar las bolsas de compras.
  • Mantener el equilibrio.
  • Caminar a una velocidad normal.

La sensación puede describirse como cansancio o “falta de energía”, aunque el problema real sea una reducción de la capacidad muscular.

No existe un alimento que devuelva la fuerza de inmediato

Una publicación que diga “si tienes más de 60 años, come esto urgentemente” simplifica demasiado un problema complejo.

Ningún alimento recupera por sí solo la fuerza perdida ni elimina la sarcopenia de manera inmediata.

Lo que sí tiene fundamento es consumir suficientes proteínas y energía total, además de realizar ejercicios que estimulen los músculos.

El National Institute on Aging recomienda que las personas mayores incorporen alimentos ricos en proteína durante el día para ayudar a mantener la masa muscular. Entre sus opciones aparecen pescado, productos lácteos, soya fortificada, frijoles, guisantes y lentejas.

¿Qué alimentos ayudan a mantener los músculos?

No necesitas buscar ingredientes extraños. Muchos alimentos cotidianos proporcionan proteínas de buena calidad.

Entre las opciones están:

Huevos: aportan proteína y pueden incorporarse fácilmente al desayuno o la cena.

Yogur y leche: ofrecen proteína, además de calcio y otros nutrientes. Las opciones sin exceso de azúcar añadido suelen ser más convenientes.

Pescado: aporta proteína y determinadas variedades, como salmón o sardinas, también proporcionan grasas omega-3.

Pollo y carnes magras: son fuentes concentradas de proteína.

Frijoles, habichuelas y lentejas: combinan proteína vegetal, fibra y minerales.

Soya y tofu: permiten aumentar la proteína utilizando alimentos de origen vegetal.

Nueces y semillas: pueden complementar la alimentación, aunque son alimentos relativamente calóricos.

El NIA señala que los adultos mayores deberían consumir una variedad de proteínas nutritivas y recuerda que también pueden obtenerlas de huevos, pescados, legumbres, frutos secos, semillas y alimentos de soya.

Una comida práctica para mantener fuerza después de los 60

No hace falta comprar suplementos automáticamente.

Una comida sencilla podría incluir:

  • Pescado, pollo, huevos, lentejas o habichuelas como fuente de proteína.
  • Una porción de arroz integral, batata, papa o algún otro carbohidrato.
  • Vegetales variados.
  • Una pequeña cantidad de aguacate, nueces o aceite de oliva como fuente de grasas insaturadas.
  • Agua como bebida principal.

Otra posibilidad para el desayuno puede ser huevos acompañados de vegetales y una porción de yogur, mientras que una merienda podría contener yogur natural, leche o una pequeña cantidad de frutos secos.

La clave es que la proteína aparezca regularmente dentro del patrón de alimentación y no únicamente en una comida enorme al final del día.

Proteína más ejercicio: la combinación más interesante

La alimentación ayuda, pero el músculo necesita un estímulo.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 analizó adultos de 60 años o más con sarcopenia y encontró que combinar suplementación de proteína con ejercicio de resistencia produjo mejoras en masa y fuerza muscular. Los investigadores también señalaron que la cantidad de estudios disponibles seguía siendo limitada.

Esto no significa que todas las personas mayores necesiten suplementos de proteína.

Lo importante es la combinación de nutrición adecuada y trabajo muscular.

El CDC recomienda para adultos de 65 años o más, cuando su estado de salud lo permite, combinar actividad aeróbica, ejercicios para fortalecer los músculos y actividades de equilibrio. En particular, recomienda ejercicios de fortalecimiento al menos dos días por semana.

¿Qué tipo de ejercicios fortalecen las piernas?

No necesariamente hay que utilizar grandes pesas.

Dependiendo de la condición física, pueden utilizarse movimientos como:

  • Sentarse y levantarse de una silla.
  • Subir escalones.
  • Caminar.
  • Extensiones de piernas.
  • Ejercicios con bandas elásticas.
  • Sentadillas adaptadas.
  • Ejercicios de pantorrillas.
  • Entrenamiento con máquinas o pesas.

El CDC recomienda trabajar todos los grandes grupos musculares, incluidas piernas y caderas, al menos dos días por semana.

Una persona sedentaria, con problemas de equilibrio, enfermedad cardiovascular, lesiones o limitaciones importantes debería comenzar de manera adaptada y, cuando corresponda, con orientación profesional.

¿Hace falta tomar proteína en polvo?

No necesariamente.

Una persona puede conseguir suficientes proteínas mediante alimentos normales. Los suplementos pueden resultar útiles en situaciones concretas, por ejemplo cuando existe poco apetito o resulta difícil cubrir las necesidades nutricionales.

La evidencia tampoco permite afirmar que un batido de proteína sea imprescindible para todas las personas mayores.

Un metaanálisis reciente encontró que la combinación de suplementación proteica y ejercicio mostró beneficios en personas mayores con sarcopenia o fragilidad, pero calificó la calidad general de la evidencia como muy baja y señaló que todavía hacen falta mejores estudios.

Por eso, “más proteína” tampoco significa automáticamente “mejor”.

Las personas con enfermedad renal u otras condiciones que puedan modificar sus necesidades nutricionales deberían individualizar la cantidad con su médico o dietista.

Otros nutrientes también importan

El envejecimiento saludable no depende solamente de la proteína.

El National Institute on Aging recuerda que algunos adultos mayores pueden necesitar prestar especial atención a nutrientes como calcio, vitamina D, vitamina B12 y otros micronutrientes.

La alimentación debería incluir una combinación de:

  • Vegetales.
  • Frutas.
  • Proteínas variadas.
  • Cereales integrales cuando corresponda.
  • Lácteos o alternativas fortificadas.
  • Grasas saludables.
  • Suficiente agua.

Tomar suplementos sin comprobar que existe una necesidad no garantiza más energía ni mejores músculos.

La falta de energía no siempre es por pérdida muscular

Este punto es especialmente importante.

MedlinePlus señala que la fatiga puede aparecer por anemia, deficiencia de hierro, problemas de sueño, alteraciones de la tiroides, determinados medicamentos, dolor persistente, diabetes, enfermedades cardíacas, infecciones y muchas otras condiciones.

Por eso no sería correcto atribuir automáticamente el cansancio a “piernas débiles”.

Una persona de 70 años que ha perdido progresivamente fuerza y pasa gran parte del día sentada podría beneficiarse mucho de mejorar alimentación y actividad física.

Pero una persona que comienza repentinamente a sentirse agotada necesita considerar otras causas.

Señales que no deberían ignorarse

Conviene solicitar evaluación médica cuando la fatiga es nueva, intensa, dura varias semanas o no mejora con descanso, alimentación adecuada y sueño suficiente.

También merece atención la pérdida progresiva de fuerza, las caídas frecuentes, la dificultad creciente para caminar o levantarse de una silla y una pérdida de peso no intencionada.

MedlinePlus recomienda evaluar la fatiga persistente cuando no mejora con descanso, buena nutrición y reducción del estrés.

La debilidad repentina de un brazo o una pierna, especialmente si afecta un solo lado del cuerpo y se acompaña de alteraciones del habla, la cara o el equilibrio, requiere atención médica inmediata.

Errores frecuentes después de los 60

Uno de los principales errores es aceptar la pérdida de fuerza como algo inevitable y dejar de utilizar los músculos.

Otro es intentar compensarla exclusivamente con vitaminas o batidos mientras se mantiene una vida completamente sedentaria.

También puede ser contraproducente comer muy pocas calorías durante largos periodos sin asegurar suficiente proteína, especialmente en personas mayores que ya presentan poca masa muscular.

Finalmente, no debería ignorarse una fatiga persistente suponiendo simplemente que es “por la edad”.

Conclusión

La falta de energía no proviene literalmente de las piernas y no existe un alimento urgente capaz de devolver la fuerza de un día para otro.

Lo que sí sabemos es que conservar músculos fuertes, especialmente en piernas y caderas, es fundamental para mantener movilidad e independencia después de los 60 años. El entrenamiento de fuerza, una dieta suficiente en proteína y una alimentación variada constituyen una estrategia mucho más sólida que cualquier remedio viral.

Huevos, pescado, lácteos, pollo, legumbres, soya, frutos secos y otros alimentos ricos en proteína pueden formar parte de esa estrategia.

Y cuando el cansancio aparece de manera persistente o inexplicable, la solución no es simplemente “comer más proteína”: primero hay que determinar por qué está ocurriendo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué pierden fuerza las piernas las personas mayores?

El envejecimiento puede producir una reducción progresiva de masa y fuerza muscular. La inactividad puede acelerar ese proceso y, en algunos casos, puede desarrollarse sarcopenia.

¿Qué alimento es mejor para fortalecer las piernas?

No existe uno solo. Una alimentación con suficiente proteína procedente de pescado, huevos, lácteos, carnes magras, frijoles, lentejas, soya, nueces y semillas puede ayudar a mantener el músculo.

¿Caminar es suficiente para mantener los músculos?

Caminar es beneficioso, pero el CDC también recomienda ejercicios específicos de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana para adultos mayores que puedan realizarlos.

¿La proteína en polvo es necesaria después de los 60?

No necesariamente. Puede resultar útil en situaciones específicas, pero muchas personas pueden cubrir sus necesidades mediante alimentos normales.

¿La debilidad en las piernas significa falta de proteínas?

No siempre. Puede relacionarse con pérdida muscular, inactividad, problemas neurológicos, alteraciones metabólicas, medicamentos y otras condiciones.

¿Cuándo debería consultar por falta de energía?

Cuando dura semanas, empeora, afecta las actividades habituales o aparece acompañada de pérdida de peso, dificultad respiratoria, dolor, mareos, debilidad significativa u otros síntomas.

Aviso de responsabilidad

Este contenido es informativo y no sustituye una evaluación médica o nutricional. Las necesidades de proteína y ejercicio cambian según la edad, peso, estado nutricional, enfermedades y medicamentos. Las personas con enfermedad renal, cardíaca u otras condiciones deben individualizar sus recomendaciones con un profesional sanitario.

Fuentes consultadas

National Institute on Aging — Health Benefits of Exercise and Physical Activity. Información oficial sobre ejercicio, envejecimiento y pérdida de masa y fuerza muscular.
Consultar National Institute on Aging

National Institute on Aging — Healthy Meal Planning: Tips for Older Adults. Recomendaciones sobre proteína y nutrición para preservar músculo durante el envejecimiento.
Consultar recomendaciones nutricionales del NIA

CDC — Older Adult Activity: An Overview. Recomendaciones oficiales de actividad aeróbica, fortalecimiento muscular y equilibrio para mayores de 65 años.
Consultar las recomendaciones del CDC

MedlinePlus — Fatigue. Información médica sobre las diferentes causas posibles de cansancio o falta de energía.
Consultar MedlinePlus sobre fatiga

PubMed — Protein supplementation combined with resistance exercise in older adults with sarcopenia. Revisión sistemática y metaanálisis sobre proteína, ejercicio, masa muscular y fuerza.
Consultar el estudio en PubMed

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