Patas de pollo: qué aportan realmente y qué beneficios del colágeno están respaldados por la ciencia

Patas de pollo - Graffoods - Productos mayoristas

Las patas de pollo son una fuente natural de proteínas y colágeno, pero no curan la artritis ni regeneran las articulaciones. Esto es lo que realmente sabemos.

Las patas de pollo forman parte de la cocina tradicional de numerosos países de América Latina, Asia y África. Se preparan en sopas, caldos y guisos y, en los últimos años, también se han vuelto populares en redes sociales por una afirmación repetida constantemente: “si consumes patas de pollo, no tendrás problemas en las articulaciones porque están llenas de colágeno”.

Hay una parte verdadera detrás de esta idea. Las patas de pollo contienen una cantidad considerable de tejido conectivo y son especialmente ricas en colágeno. Investigaciones científicas incluso las utilizan como materia prima para producir gelatina y péptidos de colágeno.

Sin embargo, comerlas no garantiza que desaparezca el dolor de rodillas, que se reconstruya el cartílago ni que una persona quede protegida contra la artritis. Los posibles beneficios del colágeno son más complejos.

¿Qué tienen realmente las patas de pollo?

A diferencia de una pechuga, las patas contienen relativamente poca carne muscular.

Su estructura está formada principalmente por:

  • Piel.
  • Tendones.
  • Ligamentos.
  • Cartílago.
  • Huesos pequeños.
  • Grasa.
  • Tejido conectivo.

Precisamente el tejido conectivo explica su elevado contenido de colágeno.

Un estudio publicado en Polymers analizó la composición de patas de pollo y encontró aproximadamente 17 gramos de proteína por cada 100 gramos del producto crudo analizado. Los investigadores determinaron además que alrededor del 70 % de las proteínas presentes correspondían a colágeno.

Otra investigación sobre patas de pollo encontró que la materia seca contenía abundantes proteínas y que más del 80 % de esas proteínas correspondían a colágeno.

Las cifras pueden cambiar según la raza del animal, procesamiento, preparación y cantidad de piel o grasa presente, pero la conclusión general es clara: las patas de pollo son una fuente alimentaria rica en colágeno.

¿Qué pasa con el colágeno cuando lo comemos?

Este punto suele explicarse incorrectamente en las publicaciones virales.

El colágeno que comemos no viaja directamente desde el plato hasta las rodillas, piel o huesos.

Durante la digestión, las proteínas son descompuestas en aminoácidos y pequeños péptidos que pueden absorberse en el intestino.

Un estudio realizado en seres humanos encontró que después de consumir hidrolizados de gelatina procedentes de distintas fuentes —incluidas patas de pollo— aumentaban en sangre ciertos péptidos derivados del colágeno, especialmente los que contienen hidroxiprolina.

El organismo puede utilizar esos componentes posteriormente para múltiples procesos.

Esto significa que el colágeno alimentario sí proporciona materias primas útiles, pero el cuerpo decide dónde utilizarlas. No podemos ordenar que todo el colágeno de una sopa termine reparando específicamente el cartílago de la rodilla.

¿Puede ayudar a las articulaciones?

Aquí la evidencia resulta interesante, aunque requiere una aclaración importante.

Los estudios clínicos más sólidos no han investigado principalmente platos de patas de pollo, sino suplementos estandarizados de colágeno hidrolizado o péptidos de colágeno.

Una revisión de 2024 que incluyó 11 ensayos clínicos aleatorizados y 870 participantes encontró que los suplementos de colágeno se asociaron con una reducción del dolor y una mejoría funcional en personas con osteoartritis de rodilla.

Una revisión más amplia publicada en 2026 analizó 16 metaanálisis que reunían 113 ensayos clínicos y cerca de 8.000 participantes. Encontró resultados favorables para diferentes indicadores relacionados con osteoartritis, piel, huesos y músculos, aunque la calidad metodológica de varias revisiones era limitada.

Estos resultados indican que determinados productos de colágeno podrían ayudar modestamente en algunos síntomas articulares.

Pero no permiten afirmar que comer patas de pollo produzca exactamente el mismo efecto.

No “reconstruyen” automáticamente el cartílago

Las publicaciones de redes sociales suelen ir mucho más lejos y afirmar que las patas de pollo “regeneran el cartílago”, “curan la artritis” o hacen innecesarios los tratamientos médicos.

No existe evidencia clínica suficiente para hacer esas afirmaciones.

La osteoartritis es una enfermedad compleja que afecta cartílago, hueso, articulaciones y tejidos circundantes. Factores como edad, peso corporal, lesiones previas, actividad física y genética también intervienen.

Aunque algunos estudios muestran mejoría de síntomas con suplementos de colágeno, eso no equivale a demostrar que una sopa de patas de pollo reconstruya una articulación dañada.

Una persona con dolor persistente, inflamación o pérdida de movilidad debería buscar evaluación profesional en lugar de depender exclusivamente de alimentos ricos en colágeno.

¿Y para la piel y las arrugas?

El colágeno también se ha popularizado como producto para mejorar la piel.

Una revisión de 26 ensayos clínicos con más de 1.700 participantes encontró que el colágeno hidrolizado oral produjo mejoras estadísticas en hidratación y elasticidad de la piel. Sin embargo, los propios investigadores señalaron limitaciones y posibles sesgos en los estudios disponibles.

Otra revisión publicada en 2026 encontró resultados positivos en muchos ensayos, aunque la mayoría presentaba riesgo elevado de sesgo y los autores reclamaron estudios de mayor calidad.

Harvard también advierte que algunos productos estudiados contienen vitaminas, minerales, ácido hialurónico y otros ingredientes además de colágeno, lo que dificulta saber exactamente qué componente produjo el beneficio.

Por tanto, no es correcto afirmar que comer patas de pollo eliminará arrugas o rejuvenecerá la piel.

¿El caldo de patas contiene colágeno?

Durante una cocción prolongada, parte del colágeno de los tejidos se transforma en gelatina.

Por eso un caldo preparado con patas, huesos o piel puede adquirir una textura gelatinosa al enfriarse.

La gelatina sigue siendo una proteína derivada del colágeno. Las patas de pollo son tan ricas en este material que numerosos estudios las investigan precisamente como fuente industrial alternativa de gelatina.

Un caldo espeso puede aportar proteínas derivadas del colágeno, pero la concentración final dependerá de la cantidad de patas, agua utilizada, tiempo de cocción y preparación.

Otros nutrientes también importan

Concentrarse exclusivamente en el colágeno puede hacer olvidar que las patas de pollo también aportan grasa y otros nutrientes.

Un análisis experimental encontró alrededor de 12,9 gramos de lípidos por cada 100 gramos de patas de pollo crudas estudiadas.

Por eso la preparación importa.

Un caldo con verduras y una cantidad moderada de sal puede ser muy diferente nutricionalmente de unas patas fritas o de un guiso preparado con grandes cantidades de grasa y sodio.

Además, para producir colágeno el organismo necesita una alimentación adecuada en general, especialmente suficiente proteína y vitamina C.

No existe un único alimento capaz de mantener por sí solo articulaciones, piel y huesos saludables.

Cómo preparar patas de pollo de forma segura

Como cualquier producto avícola crudo, las patas pueden contener microorganismos capaces de causar enfermedades si se manipulan o cocinan incorrectamente.

El USDA recomienda que todas las partes del pollo alcancen una temperatura interna mínima de 74 °C (165 °F) antes de consumirse.

Para una preparación sencilla:

  1. Compra patas de pollo procedentes de un establecimiento confiable y mantenidas correctamente refrigeradas.
  2. Retira uñas o partes que el proveedor no haya limpiado previamente.
  3. Evita salpicar agua por la cocina al manipular pollo crudo.
  4. Colócalas en una olla con agua suficiente.
  5. Puedes añadir cebolla, ajo, zanahoria, apio, cilantro u otras verduras.
  6. Cocina hasta que estén completamente cocidas y los tejidos estén tiernos.
  7. Mantén la sal en cantidades moderadas.
  8. Refrigera las sobras antes de que transcurran dos horas.

El CDC recuerda que lavar pollo crudo bajo el grifo puede dispersar bacterias mediante pequeñas salpicaduras hacia el fregadero, superficies y otros alimentos.

¿Hay personas que deberían limitar su consumo?

Depende principalmente de cómo se preparen.

Una persona a la que su médico haya indicado limitar el sodio debería prestar atención especialmente a caldos comerciales, cubitos de caldo, sopas instantáneas y preparaciones muy saladas.

También puede ser conveniente moderar las preparaciones especialmente grasas si se intenta reducir la ingesta energética total.

Y, naturalmente, cualquier persona con alergia al pollo debe evitarlo.

Las patas tampoco sustituyen fuentes de proteína de mayor calidad nutricional dentro de una alimentación variada, como pescado, huevos, legumbres, lácteos o carnes magras.

El error de pensar que “más colágeno” siempre es mejor

El cuerpo necesita proteínas y aminoácidos, pero consumir cantidades enormes de alimentos ricos en colágeno no garantiza resultados mayores.

El colágeno tiene una composición de aminoácidos particular y no debe considerarse la única proteína necesaria en la dieta.

Una alimentación equilibrada debe aportar distintas fuentes proteicas porque el organismo necesita una amplia variedad de aminoácidos para músculos, enzimas, hormonas, defensas y otros tejidos.

Por eso es mejor considerar las patas de pollo como un alimento que puede formar parte de la dieta, y no como un suplemento médico obligatorio.

Qué beneficios sí podemos considerar razonables

A partir de la evidencia disponible podemos decir que las patas de pollo:

  • Son una fuente natural rica en colágeno.
  • Aportan proteínas.
  • Durante la cocción producen gelatina.
  • Pueden incorporarse a sopas y caldos dentro de una alimentación variada.
  • Proporcionan aminoácidos y péptidos derivados del colágeno después de la digestión.

Lo que no podemos afirmar es que:

  • Curen artritis.
  • Regeneren automáticamente el cartílago.
  • Eliminen el dolor de rodilla.
  • Prevengan osteoporosis.
  • Borren las arrugas.
  • Rejuvenezcan la piel.
  • Sustituyan suplementos o medicamentos prescritos.

La diferencia entre ambas listas es importante para evitar transformar un alimento nutritivo en una falsa promesa médica.

Conclusión

Las patas de pollo tienen una característica nutricional real que explica su popularidad: contienen una elevada proporción de colágeno en sus tejidos. Estudios científicos las utilizan incluso como fuente para producir gelatina y colágeno hidrolizado.

También existe evidencia clínica de que determinados suplementos de colágeno hidrolizado pueden producir mejoras modestas en algunos síntomas de osteoartritis y ciertos parámetros de la piel.

Pero eso no significa que comer patas de pollo garantice esos mismos resultados.

Pueden disfrutarse como parte de una alimentación equilibrada, especialmente en sopas y caldos, siempre que se manipulen correctamente y alcancen una temperatura segura de cocción.

El mensaje correcto no es “si comes patas de pollo nunca tendrás problemas en las articulaciones”, sino algo mucho más preciso: son un alimento naturalmente rico en colágeno que puede aportar proteínas y aminoácidos, pero no sustituye el tratamiento ni previene por sí solo las enfermedades articulares.

Preguntas frecuentes

¿Las patas de pollo tienen mucho colágeno?

Sí. Diversos análisis muestran que gran parte de las proteínas presentes en sus tejidos corresponde a colágeno, especialmente en piel, tendones y cartílago.

¿Comer patas de pollo ayuda al dolor de rodillas?

No existen ensayos clínicos suficientes que demuestren específicamente que comer patas de pollo elimine el dolor. Algunos estudios con suplementos estandarizados de colágeno sí han mostrado mejorías modestas en personas con osteoartritis.

¿Las patas de pollo regeneran el cartílago?

No está demostrado. Contienen colágeno y aminoácidos, pero no existe evidencia de que comerlas reconstruya automáticamente un cartílago dañado.

¿El caldo de patas de pollo contiene colágeno?

La cocción prolongada transforma parte del colágeno en gelatina. Por eso estos caldos pueden volverse espesos o gelatinizarse al enfriarse.

¿Son buenas para la piel?

Aportan proteínas derivadas del colágeno, pero no está demostrado que comer patas de pollo reduzca arrugas. Algunos estudios con suplementos de colágeno hidrolizado han mostrado posibles mejoras en hidratación y elasticidad de la piel.

¿Cómo sé que están bien cocidas?

Como producto avícola, deben alcanzar al menos 74 °C (165 °F) de temperatura interna. La apariencia o el color por sí solos no garantizan que sean seguras.

Aviso de responsabilidad

Este contenido tiene fines educativos y nutricionales y no sustituye una evaluación médica. Si presentas dolor articular persistente, inflamación, pérdida de movilidad o una enfermedad diagnosticada, consulta a un profesional antes de sustituir tratamientos por alimentos, suplementos o preparaciones caseras.

Fuentes consultadas

PubMed — Valorization of Chicken Feet By-Product of the Poultry Industry. Estudio sobre composición proteica, colágeno y gelatina obtenidos de patas de pollo.
Consultar el estudio en PubMed

PubMed — Characterization of Low-Molecular-Weight Collagen from Korean Native Chicken Feet. Investigación específica sobre extracción y características del colágeno de patas de pollo.
Consultar el estudio sobre colágeno de patas de pollo

PubMed — Effect of collagen supplementation on knee osteoarthritis. Metaanálisis de ensayos clínicos sobre colágeno y síntomas de osteoartritis de rodilla.
Consultar el metaanálisis sobre colágeno y articulaciones

PubMed — Collagen Supplementation for Skin and Musculoskeletal Health. Revisión de 16 metaanálisis y 113 ensayos clínicos sobre colágeno, piel, huesos, músculos y articulaciones.
Consultar la revisión científica de 2026

USDA Food Safety and Inspection Service — Safe Minimum Internal Temperature Chart. Recomendación oficial de cocinar toda ave a un mínimo de 74 °C o 165 °F.
Consultar las temperaturas de cocción del USDA

CDC — Prevención de contaminación cruzada al preparar pollo. Recomendaciones para manipular aves crudas y evitar dispersar microorganismos en la cocina.
Consultar las recomendaciones de seguridad alimentaria del CDC

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