Magnesio: para qué sirve realmente, cuánto necesitas y qué beneficios sí respalda la ciencia

Magnesio - Clickmica

El magnesio es esencial para músculos, nervios, huesos y metabolismo, pero muchas promesas virales sobre suplementos exageran lo que realmente puede hacer.

El magnesio aparece constantemente en redes sociales acompañado de listas enormes de supuestos beneficios. Algunas publicaciones aseguran que “activa los riñones”, elimina ácido úrico, quita dolores de huesos y cabeza, mejora la memoria, combate ansiedad, depresión, fatiga, artritis, hemorroides y síntomas de la menopausia.

La realidad científica es más interesante, pero también más moderada.

El magnesio sí es un mineral indispensable para el organismo. Participa en cientos de reacciones bioquímicas y es fundamental para músculos, sistema nervioso, producción de energía, formación ósea, presión arterial, glucosa y ADN. Sin embargo, tener una función esencial no significa que tomar un suplemento cure automáticamente todas las enfermedades relacionadas con esos sistemas.

Además, los cristales blancos que suelen aparecer en estas imágenes no permiten saber a simple vista si se trata de cloruro de magnesio, sulfato, citrato u otra sustancia. La forma y la dosis importan.

¿Por qué nuestro cuerpo necesita magnesio?

El NIH explica que el magnesio participa en la regulación del funcionamiento muscular y nervioso, los niveles de glucosa y la presión arterial.

También interviene en la producción de proteínas, masa ósea y material genético.

Una parte importante del magnesio corporal está almacenada en los huesos, mientras que el resto se distribuye entre músculos, tejidos y líquidos corporales.

Cuando existe una deficiencia verdadera pueden aparecer síntomas como fatiga, debilidad, pérdida de apetito, náuseas y vómitos.

Si la deficiencia se vuelve intensa pueden presentarse calambres, hormigueo, alteraciones del ritmo cardíaco e incluso convulsiones.

Eso explica por qué corregir una deficiencia puede producir una mejoría importante. Pero si una persona ya tiene niveles adecuados, tomar cantidades adicionales no necesariamente proporciona más beneficios.

¿Cuánto magnesio necesita un adulto?

Según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, las necesidades promedio diarias son aproximadamente:

  • Hombres adultos: 400 a 420 mg.
  • Mujeres adultas: 310 a 320 mg.
  • Embarazo: aproximadamente 350 a 360 mg en mujeres adultas.

Estas cantidades incluyen todo el magnesio obtenido durante el día, principalmente a través de los alimentos.

Existe una diferencia importante cuando hablamos de suplementos.

El límite máximo establecido para magnesio procedente de suplementos y medicamentos es de 350 mg diarios en adultos, salvo que un profesional indique una cantidad diferente. Ese límite no incluye el magnesio presente naturalmente en los alimentos.

Por eso no es recomendable medir polvos o cristales simplemente con cucharadas sin saber cuántos miligramos de magnesio elemental contiene realmente el producto.

¿El magnesio “activa los riñones”?

No existe una función médica reconocida denominada “activar los riñones” mediante magnesio.

Los riñones, de hecho, participan activamente en controlar los niveles de este mineral.

Cuando una persona sana consume poco magnesio, los riñones ayudan a conservarlo disminuyendo la cantidad eliminada por la orina. Cuando existe exceso, también participan en su eliminación.

Por eso las personas con problemas renales deben ser especialmente cuidadosas con los suplementos: si los riñones no funcionan adecuadamente, el organismo puede tener más dificultad para eliminar el exceso.

¿Elimina el ácido úrico?

No existe evidencia clínica sólida que permita recomendar suplementos de magnesio como tratamiento para eliminar ácido úrico elevado o controlar la gota.

El ácido úrico alto puede tener diferentes causas y su tratamiento depende del nivel, los síntomas, antecedentes y presencia o no de ataques de gota.

El magnesio no debería utilizarse para sustituir medicamentos destinados específicamente a reducir el ácido úrico cuando estos han sido indicados por un médico.

Huesos: aquí sí tiene una función importante

El magnesio es necesario para mantener huesos saludables.

El NIH señala que una mayor ingesta de magnesio se ha asociado con mayor densidad mineral ósea y que algunos estudios han investigado suplementos en mujeres posmenopáusicas.

Sin embargo, todavía se necesita más investigación para determinar si los suplementos pueden prevenir o tratar la osteoporosis.

Por eso es correcto decir que el magnesio contribuye a la salud ósea.

Lo que no está demostrado es que tomarlo “quite el dolor de huesos”. Un dolor persistente puede deberse a artritis, osteoporosis, lesiones musculares, problemas articulares, compresión nerviosa u otras causas que requieren diagnósticos diferentes.

¿Sirve para los dolores de cabeza?

Existe una excepción interesante: la migraña.

Algunos estudios pequeños han encontrado que suplementos de magnesio pueden reducir modestamente la frecuencia de las migrañas.

El NIH señala que organizaciones neurológicas han considerado que el magnesio probablemente es eficaz para la prevención de migrañas en determinadas personas.

Pero las cantidades investigadas pueden superar el límite habitual establecido para suplementos, por lo que el NIH recomienda utilizarlas bajo supervisión profesional.

Esto no significa que el magnesio elimine cualquier dolor de cabeza. Cefalea tensional, sinusitis, migraña y otros tipos de dolor tienen causas diferentes.

¿Mejora la memoria?

Actualmente no existe evidencia suficiente para recomendar magnesio como tratamiento contra la pérdida de memoria.

El National Institute on Aging advierte que no hay suplementos recomendados específicamente para prevenir el Alzheimer u otras formas de deterioro cognitivo.

Una persona que empieza a experimentar problemas persistentes de memoria debería intentar determinar la causa.

Medicamentos, problemas tiroideos, depresión, deficiencias nutricionales, trastornos del sueño y enfermedades neurológicas pueden afectar la memoria.

Tomar un suplemento al azar puede retrasar la identificación del problema real.

¿Qué sabemos sobre ansiedad?

Esta es otra área en la que existen resultados interesantes, pero todavía no definitivos.

Una revisión sistemática encontró que algunos estudios mostraban reducción de la ansiedad en personas susceptibles, pero los investigadores calificaron la calidad general de la evidencia como pobre.

Una revisión publicada en 2024 encontró resultados favorables en varios estudios de ansiedad y sueño, pero señaló que las investigaciones utilizaban dosis, tipos de magnesio y poblaciones muy diferentes.

Por eso no debe afirmarse que el magnesio “cura la ansiedad”.

Puede tener utilidad en algunas personas, especialmente cuando existe una ingesta insuficiente, pero no sustituye psicoterapia ni medicamentos cuando estos son necesarios.

¿Y la depresión?

La investigación también ha encontrado señales interesantes.

Un metaanálisis de siete ensayos clínicos, con 325 participantes que presentaban trastornos depresivos, encontró una reducción en las puntuaciones de depresión con suplementación de magnesio.

Sin embargo, siete estudios y unos pocos cientos de participantes siguen siendo una base relativamente pequeña para convertir el magnesio en un tratamiento estándar.

Nunca debería suspenderse un antidepresivo ni otro tratamiento para sustituirlo exclusivamente por suplementos de magnesio.

¿Ayuda con el sueño?

La respuesta es: posiblemente en algunas personas, pero la evidencia todavía es limitada.

El NCCIH señala que existe muy poca investigación de buena calidad sobre el uso del magnesio para el insomnio.

Una revisión encontró una posible reducción del tiempo necesario para quedarse dormido en adultos mayores, pero solamente incluyó tres estudios y 151 participantes. Otra revisión encontró resultados contradictorios.

Por tanto, no debería venderse como un somnífero natural garantizado.

Fatiga: importante diferenciar deficiencia de “fatiga crónica”

La deficiencia de magnesio puede provocar cansancio y debilidad. Eso está bien establecido.

Pero esto no significa que cualquier persona cansada necesite magnesio.

Anemia, trastornos del sueño, estrés, enfermedades tiroideas, infecciones, medicamentos, falta de calorías y numerosas otras condiciones pueden provocar fatiga.

Si la causa no es una deficiencia de magnesio, suplementarlo puede no cambiar el problema.

¿Sirve para la menopausia?

El magnesio es importante para los huesos, algo especialmente relevante después de la menopausia.

Pero utilizarlo directamente para síntomas como sofocos no tiene un respaldo sólido.

En un ensayo aleatorizado controlado con placebo realizado en mujeres posmenopáusicas, el óxido de magnesio no consiguió reducir los sofocos mejor que el placebo y produjo más diarrea.

Por eso “menopausia” no debería aparecer simplemente como una enfermedad que el magnesio resuelve.

¿Artritis, reumas y hemorroides?

No existe evidencia suficiente para recomendar suplementos de magnesio como tratamiento específico para artritis o “reumas”.

Tampoco forma parte de los tratamientos establecidos para las hemorroides.

Una revisión clínica reciente sobre hemorroides señala como medidas iniciales aumentar la fibra, evitar hacer fuerza excesiva al evacuar y reducir el tiempo prolongado sentado en el inodoro. El magnesio no aparece como tratamiento específico de la enfermedad.

Algunos preparados de magnesio tienen efecto laxante y podrían modificar el tránsito intestinal, pero eso es diferente de tratar las hemorroides.

“Purificar la sangre” no es un beneficio médico real

La expresión “purificar la sangre” se utiliza con frecuencia en publicidad de suplementos y remedios naturales, pero no corresponde a un objetivo médico definido.

El organismo ya posee sistemas encargados de procesar y eliminar sustancias, principalmente hígado, riñones, pulmones e intestino.

El magnesio participa en muchas funciones metabólicas, pero no existe evidencia de que un suplemento “limpie” o “purifique” la sangre.

¿Cuál forma de magnesio se absorbe mejor?

Los suplementos no contienen simplemente “magnesio puro”. El mineral está unido a otras sustancias.

El NIH señala que entre las formas que suelen absorberse mejor se encuentran:

  • Citrato de magnesio.
  • Cloruro de magnesio.
  • Lactato de magnesio.
  • Aspartato de magnesio.

La elección depende también del objetivo y de la tolerancia digestiva.

Por ejemplo, algunas formas producen más efecto laxante que otras.

Lo importante al leer una etiqueta es comprobar la cantidad de magnesio elemental, que es la cantidad real del mineral que aporta cada dosis.

Los alimentos deberían ser la primera fuente

Para la mayoría de las personas, una dieta variada puede aportar cantidades importantes de magnesio.

Entre las mejores fuentes se encuentran:

  • Almendras y otras nueces.
  • Semillas.
  • Frijoles y otras legumbres.
  • Espinaca y verduras de hojas verdes.
  • Cereales integrales.
  • Leche y yogur.
  • Alimentos fortificados.

Obtener magnesio mediante alimentos aporta además fibra, proteínas, vitaminas y otros minerales.

¿Qué puede pasar si tomas demasiado?

Los efectos más comunes de cantidades elevadas de magnesio procedentes de suplementos son diarrea, náuseas y cólicos abdominales.

En cantidades extremadamente altas pueden producirse alteraciones peligrosas del ritmo cardíaco e incluso paro cardíaco.

También puede interferir con algunos antibióticos, bisfosfonatos y otros medicamentos.

Por eso “es natural” o “es un mineral” no significa que pueda tomarse en cualquier cantidad.

Preguntas frecuentes

¿Todo el mundo debería tomar magnesio?

No. Muchas personas pueden obtener suficiente mediante la alimentación. Los suplementos son más útiles cuando existe una ingesta insuficiente, una deficiencia o una indicación específica.

¿Cuánto magnesio necesita un hombre adulto?

En general, entre 400 y 420 mg diarios contando alimentos y suplementos.

¿Cuánto necesita una mujer?

Aproximadamente entre 310 y 320 mg diarios en mujeres adultas. Durante el embarazo las necesidades aumentan.

¿El magnesio ayuda con los calambres?

Una deficiencia importante puede producir calambres. Sin embargo, no todo calambre significa falta de magnesio y suplementarlo no garantiza que desaparezca.

¿Se puede tomar magnesio para dormir?

Algunos estudios sugieren beneficios, pero la evidencia todavía es insuficiente para recomendarlo como tratamiento general del insomnio.

¿Es verdad que limpia los riñones o elimina el ácido úrico?

No hay evidencia suficiente que permita hacer esas afirmaciones. Los riñones regulan los niveles de magnesio, pero un suplemento no actúa como una “limpieza renal”.

Conclusión

El magnesio importa mucho, pero no por las razones exageradas que aparecen en algunas publicaciones.

Es indispensable para músculos, sistema nervioso, huesos, producción de energía, glucosa, presión arterial y numerosos procesos celulares.

También existen áreas prometedoras de investigación, especialmente migraña, salud ósea, ansiedad, sueño y depresión.

Pero eso no permite afirmar que el magnesio cure artritis, elimine ácido úrico, trate hemorroides, recupere la memoria, resuelva la menopausia o “purifique la sangre”.

La mejor estrategia para la mayoría de las personas es obtenerlo principalmente de una alimentación variada y utilizar suplementos cuando existe una razón concreta, respetando la cantidad de magnesio elemental indicada.

También pueden enlazarse contenidos como “alimentos ricos en magnesio”, “síntomas de una deficiencia de magnesio” y “diferencias entre citrato, cloruro y otras formas de magnesio”.

Para acompañar el artículo puede utilizarse una fotografía propia o de banco con licencia de alimentos ricos en magnesio o de un suplemento correctamente etiquetado. ALT: “Magnesio, mineral esencial para músculos, nervios, huesos y metabolismo”.

Aviso de responsabilidad

Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una evaluación médica. Las personas con enfermedad renal, embarazo, enfermedades crónicas o tratamiento con medicamentos deben consultar con un profesional antes de tomar suplementos de magnesio. No se recomienda utilizar suplementos para sustituir tratamientos prescritos.

Fuentes consultadas

NIH Office of Dietary Supplements — Magnesio: datos en español
Información oficial sobre funciones, dosis recomendadas, alimentos, suplementos, seguridad e interacciones.
Consultar NIH sobre magnesio

NIH Office of Dietary Supplements — Magnesium: Health Professional Fact Sheet
Revisión detallada sobre salud ósea, presión arterial, diabetes y migraña.
Consultar ficha profesional del NIH

NCCIH — Sleep Disorders and Complementary Health Approaches
Revisión oficial de la evidencia sobre magnesio e insomnio.
Consultar NCCIH sobre magnesio y sueño

PubMed — Magnesium supplementation, anxiety and stress
Revisión sistemática sobre suplementación, ansiedad y estrés.
Consultar revisión sobre ansiedad

PubMed — Magnesium supplementation and depression
Metaanálisis de ensayos clínicos en personas con trastornos depresivos.
Consultar metaanálisis sobre depresión

National Institute on Aging — Cognitive Health and Older Adults
Información oficial sobre memoria, suplementos y deterioro cognitivo.
Consultar National Institute on Aging

PubMed — Magnesium and menopausal hot flashes
Ensayo aleatorizado que no encontró beneficio del óxido de magnesio frente a placebo para los sofocos.
Consultar estudio sobre menopausia

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