¿Comer patas de pollo reemplaza el colágeno en pastillas? Beneficios y realidad

Las patas de pollo contienen colágeno, pero no rejuvenecen ni sustituyen tratamientos. Conoce sus beneficios, límites y preparación segura.

¿Realmente ya no necesitas tomar colágeno si comes patas de pollo?

Las publicaciones virales suelen insinuar que consumir patas de pollo elimina la necesidad de tomar “pastillas de colágeno”. La afirmación contiene una parte cierta: este alimento posee abundante tejido conectivo y, al cocinarlo, parte de su colágeno se transforma en gelatina.

Sin embargo, comer patas de pollo no garantiza que desaparezcan las arrugas, se reconstruya el cartílago o se solucionen los dolores articulares. Tampoco permite calcular una dosis equivalente a la de un suplemento.

Las patas pueden formar parte de una alimentación variada y económica, pero deben considerarse un alimento, no un tratamiento médico.

Por qué las patas de pollo contienen colágeno

El colágeno es una proteína estructural presente en la piel, los huesos, los tendones, los ligamentos y otros tejidos conectivos de los animales.

Las patas de pollo están compuestas principalmente por piel, tendones, cartílago, tejido conectivo y pequeños huesos. Por esa razón, contienen más colágeno que cortes formados mayormente por músculo, como la pechuga.

Cuando se someten a una cocción prolongada con agua, el calor modifica el colágeno y produce gelatina. Esto explica por qué un caldo elaborado con patas puede volverse espeso o adquirir una consistencia gelatinosa al enfriarse. El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo de México destaca precisamente su contenido de colágeno y aminoácidos como glicina, prolina e hidroxiprolina.

No obstante, la consistencia gelatinosa no permite medir exactamente cuánto colágeno contiene cada porción.

Qué ocurre con el colágeno después de comerlo

El organismo no transporta intacto el colágeno de una pata de pollo directamente hacia la cara, las rodillas o el cabello.

Durante la digestión, las proteínas se descomponen en péptidos y aminoácidos. Después, el cuerpo utiliza esos componentes según sus necesidades generales.

Harvard explica que el colágeno ingerido se descompone durante la digestión y que sus aminoácidos pueden distribuirse hacia diferentes tejidos. La evidencia no permite asegurar que comer un alimento rico en colágeno produzca automáticamente un beneficio directo en la piel o las articulaciones.

Para fabricar su propio colágeno, el organismo también necesita una alimentación suficiente en proteínas y nutrientes como vitamina C, zinc y cobre. Las frutas cítricas, los pimientos, las legumbres, los huevos, el pescado, las carnes, los lácteos, las semillas y los frutos secos pueden contribuir a aportar esos componentes.

¿Entonces pueden sustituir las pastillas de colágeno?

No existe una respuesta única para todas las personas.

La mayoría de los adultos saludables no necesita obligatoriamente tomar suplementos de colágeno. Una alimentación variada puede aportar proteínas y nutrientes suficientes para que el cuerpo mantenga sus procesos normales de síntesis.

En ese sentido, comer patas de pollo puede ser una forma culinaria de obtener gelatina y ciertos aminoácidos sin comprar un producto en cápsulas o polvo. Pero no existe una equivalencia demostrada del tipo “una porción de patas sustituye una dosis de suplemento”.

La cantidad obtenida depende del tamaño de las patas, la proporción de agua, el tiempo de cocción y cuánto caldo o tejido se consume. Harvard señala que la cantidad de aminoácidos y minerales de los caldos elaborados con huesos y tejidos animales puede variar considerablemente entre preparaciones.

Una persona que utilice un suplemento por recomendación médica no debería suspenderlo únicamente porque comenzó a comer patas de pollo.

Qué dice la evidencia sobre los suplementos

Algunos ensayos clínicos y revisiones han encontrado mejoras modestas en hidratación y elasticidad de la piel después de consumir péptidos de colágeno hidrolizado durante varias semanas. También existen investigaciones sobre dolor y movilidad articular.

Sin embargo, los resultados no significan que todas las personas obtendrán el mismo beneficio. Muchos estudios son pequeños, utilizan fórmulas específicas y han recibido financiación de empresas relacionadas con estos productos.

Harvard advierte que los posibles conflictos de interés dificultan establecer con certeza cuánto beneficio producen los suplementos. Además, no existen grandes estudios capaces de demostrar que el colágeno ingerido termine específicamente en la piel, el cabello o las uñas.

La FDA tampoco aprueba los suplementos dietéticos por seguridad y eficacia antes de que salgan al mercado. Por eso, una etiqueta atractiva no garantiza que un producto funcione como promete.

Beneficios reales de incluir patas de pollo

Las patas aportan proteína de origen animal y tejido rico en colágeno. También pueden aprovecharse en sopas, guisos y fondos, reduciendo el desperdicio de una parte comestible del pollo.

Su gelatina puede mejorar la textura de caldos y recetas sin necesidad de utilizar espesantes comerciales.

Además, suelen ser un ingrediente económico en numerosos mercados y forman parte de preparaciones tradicionales de América Latina, Asia, África y el Caribe.

Estos beneficios son gastronómicos y nutricionales. No debe afirmarse que las patas de pollo regeneran por sí solas las rodillas, eliminan el dolor, detienen el envejecimiento o sustituyen medicamentos.

También conviene acompañarlas con alimentos que aporten proteínas de buena calidad, verduras y otras fuentes nutricionales. El colágeno o la gelatina no deberían ser la única proteína habitual de la dieta.

¿Ayudan a mejorar la piel?

Pueden aportar aminoácidos utilizados por el organismo para producir proteínas, pero no existe evidencia clínica suficiente sobre el consumo específico de patas de pollo para borrar arrugas o rejuvenecer la piel.

La pérdida de colágeno relacionada con la edad también está influida por la exposición solar, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la falta de sueño y otros factores.

Para proteger la piel resulta más importante mantener una alimentación adecuada, evitar fumar y utilizar protección solar que depender de un solo alimento.

Las patas tampoco reemplazan el tratamiento de enfermedades dermatológicas ni los procedimientos indicados por un profesional.

¿Sirven para las articulaciones?

El cartílago contiene colágeno, pero comer patas de pollo no reconstruye automáticamente el cartílago desgastado.

Las personas con osteoartritis pueden necesitar control del peso, ejercicio adaptado, fisioterapia, medicamentos u otras intervenciones según la gravedad.

Un caldo puede formar parte de la dieta, pero no debe utilizarse como sustituto de una evaluación ante dolor persistente, hinchazón, rigidez marcada o dificultad para caminar.

La disminución temporal del dolor después de consumirlo tampoco demostraría que el tejido articular se haya regenerado.

Cómo preparar un caldo de patas de pollo

Para una preparación casera puedes utilizar:

  • Entre seis y ocho patas de pollo.
  • Un litro y medio de agua.
  • Cebolla, ajo, apio o zanahoria.
  • Hierbas y especias al gusto.
  • Una cantidad moderada de sal.

Compra las patas refrigeradas o congeladas en un establecimiento confiable. Deben conservar un aspecto uniforme y no presentar olor desagradable, coloración verdosa ni una superficie excesivamente viscosa.

El USDA recomienda no lavar el pollo crudo, ya que las salpicaduras pueden llevar bacterias hacia el fregadero, los utensilios y otros alimentos. La cocción adecuada, y no el lavado, es lo que destruye los microorganismos peligrosos.

Manipúlalas con utensilios exclusivos para carne cruda. Retira las uñas con cuidado, colócalas en una olla limpia y añade el agua y los vegetales.

Cocina hasta que el tejido esté completamente tierno. Puede hacerse en una olla convencional durante varias horas o en una olla de presión siguiendo las instrucciones del fabricante.

La FDA establece una temperatura interna mínima de 165 °F, equivalente a aproximadamente 74 °C, para las partes de pollo.

Al servir, separa cuidadosamente los pequeños huesos, especialmente cuando el plato será consumido por niños, adultos mayores o personas con dificultades para masticar o tragar.

Errores comunes al consumirlas

Un error frecuente es pensar que mientras más patas se coman, mejores serán los resultados. Aumentar la cantidad no obliga al cuerpo a fabricar más colágeno.

Otro problema es preparar el caldo con demasiada sal, cubitos concentrados o salsas. Esto puede producir una receta con una cantidad elevada de sodio.

También es incorrecto beber solamente el caldo y asumir que contiene todos los nutrientes de una comida completa. La receta puede complementarse con vegetales, legumbres, arroz, viandas u otra fuente de proteína.

Las patas fritas o cubiertas con salsas muy azucaradas tendrán un perfil diferente al de una preparación hervida.

Finalmente, no deben consumirse crudas o parcialmente cocidas. El pollo puede contener microorganismos capaces de causar enfermedades transmitidas por los alimentos.

Quiénes deben tener precaución

Las personas con alergia al pollo deben evitar este alimento.

Quienes siguen una dieta restringida en proteínas, grasas, líquidos o sodio por una enfermedad renal, cardíaca o metabólica deben consultar cómo incorporar el caldo.

También conviene revisar los ingredientes añadidos. Algunas preparaciones comerciales pueden contener grandes cantidades de sodio o saborizantes.

Las mujeres embarazadas, los niños pequeños, los adultos mayores y las personas con defensas debilitadas tienen mayor riesgo de complicaciones por enfermedades alimentarias, por lo que la conservación y la cocción completa son especialmente importantes.

Conclusión

Las patas de pollo contienen tejido rico en colágeno y pueden utilizarse para preparar caldos gelatinosos, económicos y nutritivos.

Sin embargo, no existe una cantidad establecida que permita afirmar que reemplazan las pastillas de colágeno. Después de ingerirse, sus proteínas se descomponen y el organismo distribuye los aminoácidos según sus necesidades.

Para la mayoría de las personas, una alimentación variada es más importante que depender de un suplemento o de un solo alimento. Las patas pueden formar parte de esa alimentación, siempre que se manipulen y cocinen de manera segura.

Preguntas frecuentes

¿Las patas de pollo tienen colágeno?

Sí. Contienen piel, tendones, cartílago y otros tejidos conectivos ricos en colágeno, que durante la cocción pueden transformarse en gelatina.

¿Comerlas elimina las arrugas?

No está demostrado. Pueden aportar aminoácidos, pero no borran arrugas ni rejuvenecen la piel de forma garantizada.

¿Puedo dejar de tomar colágeno si consumo patas de pollo?

No existe una equivalencia comprobada. Si el suplemento fue indicado por un profesional, no lo suspendas sin consultarlo.

¿El caldo cura el dolor de las rodillas?

No. Puede ser parte de la alimentación, pero no regenera por sí solo el cartílago ni sustituye el tratamiento de una enfermedad articular.

¿Cuántas veces por semana se pueden comer?

No existe una frecuencia universal. Depende del resto de la dieta, la preparación, el tamaño de la porción y las necesidades de cada persona.

¿Hay que lavar las patas antes de cocinarlas?

El USDA recomienda no lavar el pollo crudo porque las salpicaduras pueden dispersar bacterias. Deben manipularse con cuidado y cocinarse completamente.

Aviso médico y de responsabilidad

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una evaluación médica o nutricional. Las patas de pollo no tratan enfermedades articulares, dermatológicas ni óseas. Consulta antes de modificar una dieta prescrita o suspender suplementos recomendados profesionalmente.

Fuentes consultadas

Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo — Patitas de pollo: de vuelta en el menú
https://www.ciad.mx/patitas-de-pollo-de-vuelta-en-el-menu/

Harvard T.H. Chan School of Public Health — Collagen
https://nutritionsource.hsph.harvard.edu/collagen/

Cleveland Clinic — Collagen: What It Is, Types, Function and Benefits
https://my.clevelandclinic.org/health/articles/23089-collagen

PubMed — Effects of Oral Collagen for Skin Anti-Aging
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37432180/

PubMed — Oral Collagen Supplementation: A Systematic Review
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30681787/

FDA — Information for Consumers on Using Dietary Supplements
https://www.fda.gov/food/dietary-supplements/information-consumers-using-dietary-supplements

FDA — Safe Food Handling
https://www.fda.gov/food/buy-store-serve-safe-food/safe-food-handling

USDA — Should I wash chicken or other poultry before cooking?
https://ask.fsis.usda.gov/article/Should-I-wash-chicken-or-other-poultry-before-cooking

USDA — Chicken from Farm to Table
https://www.fsis.usda.gov/food-safety/safe-food-handling-and-preparation/poultry/chicken-farm-table

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